Este artículo puede servir como acercamiento a los wargames o juegos de guerra y entender los tipos según su escala y las diferencias. A partir de aquí, podríamos hacer más clasificaciones y divisiones, pero esta es una de las principales que, aunque sea algo banal, no todos conocen y simplemente encuadran todo dentro del contexto de un juego que recrea una época histórica y un conflicto;
El mundo de los wargames o juegos de mesa de guerra es vasto y fascinante. A diferencia de los juegos de mesa convencionales, estos buscan simular conflictos históricos o hipotéticos con cierto grado de rigor.
La forma más común de clasificar estos juegos es a través de su escala de mando. Dependiendo de si estás moviendo a un soldado individual con su fusil o decidiendo la producción industrial de toda una nación, el juego se encuadra en una de estas tres categorías:
1. Escala Táctica: El barro y las balas
En los juegos tácticos, el foco está en el combate directo. Aquí no eres un general en un búnker, sino un sargento o un capitán en el frente.
Unidades: Representan individuos, escuadras (8-12 hombres) o vehículos individuales (un tanque específico).
Terreno: El mapa detalla edificios, setos, colinas y muros. La visibilidad (línea de visión) y la cobertura son críticas.
Tiempo: Los turnos suelen representar segundos o minutos.
Objetivo: Tomar una colina, asegurar un edificio o sobrevivir a una emboscada.
Ejemplos clásicos: Advanced Squad Leader (ASL), Combat Commander o Undaunted: Normandy.
2. Escala Operacional: Maniobras y Logística
Esta es la escala intermedia, a menudo considerada la más difícil de dominar pero la más gratificante. Aquí eres un coronel o general de división. El objetivo no es disparar el arma, sino posicionar a las tropas para rodear al enemigo.
Unidades: Representan batallones, regimientos o divisiones.
Logística: Aquí aparece el concepto de líneas de suministro. Si tus unidades se quedan sin combustible o munición por estar rodeadas, están perdidas.
Tiempo: Los turnos representan días o semanas.
Objetivo: Romper el frente enemigo, cercar una ciudad o capturar nudos ferroviarios clave.
Ejemplos clásicos: The Operational Victories Series (OCS) o la serie Battles from the Age of Reason.
3. Escala Estratégica: El destino de las naciones
En los juegos estratégicos, te sientas en la silla del Jefe de Estado. La guerra es solo una parte del tablero; también debes gestionar la economía, la diplomacia y la tecnología.
Unidades: Ejércitos completos, frentes de batalla o flotas enteras. A menudo, una sola ficha representa a cientos de miles de soldados.
Gestión: Debes decidir si gastas tus recursos en construir más tanques, investigar la bomba atómica o convencer a un país neutral para que se una a tu bando.
Tiempo: Los turnos representan meses o incluso años.
Objetivo: Ganar la guerra a nivel global, forzar la rendición de una potencia o dominar ideológicamente el mapa.
Ejemplos clásicos: Paths of Glory (Primera Guerra Mundial), World in Flames o Twilight Struggle (Guerra Fría).
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